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7月17日 Los remasterizados (parte II)Bueno, pues la tecnología no deja de sorprenderme. Mucho más la que está orientada al sonido grabado. Como escribí anteriormente, ahora se ha dado mucho la situación de los CD "Remasterizados", pero ¿por qué existen? ¿Qué había antes? ¿Qué habrá después? Ha habido muchos intentos históricos para dejar un registro del sonido en distintos materiales. Tal vez el Fonógrafo de Edison fue el que más éxito tuvo en su momento, y el que permitió un grado de perfeccionamiento suficiente para empezar la comercialización (limitada, pues) del sonido grabado. Sin embargo, no despertó el interés que debería. Incluso los artistas de Ópera de la época se negaban a participar de las grabaciones de semejantes medios, por no afectar su imagen (su canto debía oírse en vivo para disfrutarlo, y no los culpo, ¡la calidad del sonido era espantosa!). Aún con la llegada del Gramófono de Berliner, la grabación de sonidos no fue tomada en serio. De hecho, los gramófonos se vendían en casas de venta de bicicletas y en otros lugares similares. No, no había interés. El impulso del sonido grabado tenía que ser dado por alguna fuerte personalidad del ámbito, reconocida internacionalmente para lograr que tanto los gramófonos como los discos iniciaran su despegue en las ventas (sí, ese efecto del "killer application"). Así, no fue hasta que un visionario y reconocido artista napolitano empezó a grabar discos que el sonido grabado tomó fuerza; su nombre: Enrico Caruso. Caruso era un hombre tan carismático que toda la gente de la época (desde finales del siglo XIX hasta principios del XX) quería tener la oportunidad de verle o escucharle. Sentó sus bases en Nueva York, y su popularidad aumentó de la mano del Metropolitan. Tal vez, Caruso vio en las grabaciones y en las películas un modo de dejar huella más allá de su nombre. El hecho es que aprovechó ambos medios para dejar testimonio de su existencia y su voz (algo que muy pocos previeron en su época). Ya de antemano había grabado algunos discos en Europa (sus primeras 10 grabaciones las hizo en la habitación del Grand Hotel donde se encontraba hospedado, por apenas 100 Libras Esterlinas), mismos que se vendieron como pan caliente. ¡Era irresistible tener al inigualable Caruso al menos grabado en un disco! Finalmente, Caruso hizo una enorme cantidad de grabaciones, principalmente para la marca Victor, que dejaron bien plasmada su huella (tal vez no con la calidad que él hubiera merecido). De allá hacia acá, las técnicas de grabación han cambiado: De grabar en la pasta a hacerlo en cintas magnetofónicas, sonido estéreo, cuadrafónico, surround, con filtros Dolby, en modo digital, y en gran diversidad de medios y modos que han ido mejorando paulatinamente la calidad del sonido. Ello ha traído, a su vez, una constante: lo que antaño era una calidad de sonido aceptable, en la actualidad ya no lo es. Pasar los viejos discos de Caruso, por ejemplo, de los discos de pasta a las cintas, a los LP, a los CD, ha sido un largo proceso que trae consigo la necesidad de cada vez más complejos métodos de revitalización sonora para que el resultado ofenda lo menos posible las actuales exigencias auditivas. Lo mismo sucede con las grabaciones realizadas a lo largo del tiempo: la limpieza de fuertes siseos, de limitaciones propias de los medios de grabación, la reecualización, los procesos de filtrado, etcétera, son cosas que llevan a la industria (algunas veces más sinceramente que otras) la generación de nuevas ediciones de discos "remasterizados". Esa oleada es más aparente ahora que antes, pero en realidad siempre ha existido. Históricamente han aparecido ediciones, reediciones, recontraediciones, requeterrecontraediciones y archirrequeterrecontraediciones de los títulos o grupos musicales históricamente más vendidos o más venerados. Cualquier pretexto es bueno, lo cierto es que casi siempre la nueva edición presentará un mejor sonido, un mejor empaque, o una combinación de ambos. El chiste es ofrecer una nueva emoción al público ávido de novedades sonoras. ¿Qué sigue? Estamos ya en nuevos umbrales de la comercialización del sonido: ahora no sólo se busca mejor calidad, sino mayor cantidad en menor espacio. Ahora estamos en una coyuntura donde hay que elegir la experiencia sonora de altísima definición y multidimensional de un DVD (en cada vez más variados formatos), y la enorme disponibilidad, variedad y omnipresencia de los reproductores portátiles como el Lyra o el iPod (a costa de la calidad del sonido). Los casi 20 años que ocupó Caruso para grabar su obra pueden caber en 12 CD grabados normalmente, o en 1 iPod (hasta en 1 CD grabado con MP3 a 22KHz monoaural). En gustos se rompen géneros... Yo prefiero mejor calidad... Y sí, soy cliente de los "remasterizados". |
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